«Si tengo que morir, moriré; pero será luchando»

2012
02.13

La quimioterapia sabe a aluminio. A veces, mientras los metales arañan enloquecidos las venas, cierta sensación de óxido inunda el paladar. La boca se vuelve pastosa. El olfato, herrumbroso. Todo cae en tinieblas. A partir de la primera sesión, la vida es lo único que conserva el sabor en este mundo. Pero hay que luchar por ella. A muerte.

Mari Carmen Medina logró vencer al cáncer una vez. Hace dos años. En la batalla perdió un pecho. Una baja insignificante. Al menos, comparada con el testimonio de amor de su esposo. La pasión se renueva ante la adversidad. O con la ternura de su hijo de once años. Ahora, cuando más confiada estaba, el fantasma resurge en su columna vertebral. Y le recuerda de nuevo que la vida, a sus 44 años, no le pertenece. No hay dudas: quien gane esta contienda no dejará supervivientes. Siga leyendo »

Un hombre ‘de respeto’

2012
02.13

El rey Alfonso de Aragón saluda a sus súbditos, a los cuales ordena que el amado y devoto don Juan de Egipto Menor, que con real licencia circula por estos reinos y tierras, sea bien tratado y acogido». Este curioso salvoconducto, valedero por tres meses y firmado el 12 de enero de 1425, inmortalizó la entrada oficial del primer gitano que llegó a España, acompañado de sus gentes, para peregrinar a Santiago de Compostela. Aunque poco imaginó don Juan de Egipto que, durante los seis siglos siguientes, su pueblo observaría una continua peregrinación, unas veces perseguidos, otras expulsados y siempre catalogados con mil tópicos y estereotipos. AhPatriarcaora, mientras el proceso de globalización impregna sus antiguas tradiciones, los gitanos reivindican, sin cortar sus raíces milenarias, un lugar en la sociedad.

«La tía Manuela esta hecha un roble»

La casa de Joaquín, en el barrio de San Andrés, despierta muchas envidias. Y no porque sea un piso amplio, de grandes ventanales, cuya fachada acaricia el sol por la mañana y, en estos días asfixiantes, se mantenga fresco al caer la tarde. Tampoco porque Isabel, su esposa, le haya dado ese toque femenino que cualquier ama de casa imprime a su hogar. Ni siquiera por los cómodos sillones de la sala de estar, perfectos para disfrutar de una siesta interminable. Siga leyendo »

La última figurita de yeso rota

2012
02.13

figuritauntitled3A doña Leonor, en toda su larga vida, sólo se la escuchó alzar la voz en el incómodo trance de sus doce partos. En uno de ellos nació Marta. El resto de sus años, doña Leonor malvivió esquivando las golpizas de su esposo. Sin rechistar. O modelando la arcilla con los puños apretados. Por ello, cuando Marta despertó a golpes de su primera luna de miel entendió que nunca olvidaría, ni siquiera tras la muerte, la inquietud que produce el impacto arenoso de las figuritas de yeso al reventarse contra el suelo.

Las promesas desmesuradas del noviazgo, las gargantillas envueltas en papel de joyerías de postín, los besos de amor perenne y las rosas cuajadas de juramentos se deshojaron en un instante, como la máscara de quienes la elevaron al paraíso de la felicidad para dejarla caer en el abismo de los malos tratos. Ocurrió tres veces. Y de los tres culpables, dos siguen en la calle. Son sus dos ex maridos. Siga leyendo »

Los finados de la calle Paso a nivel

2012
02.13

Mariela Salvatierra, en el ajado rótulo que da nombre a la calle donde vivió los últimos tres meses de  su vida, tenía profetizado el destino. Era trágico. Tanto que Salvatierraacaso nadie, ni siquiera Jesús Subiranis y Adriana Pérez, sus compañeros de piso, nunca repararon en esa placa de metal que las últimas lluvias, como una burla del destino, han pulido. A los tres, junto a otro boliviano y su mujer embarazada, los arroyó un tren talgo el pasado día siete en Hellín. En su país han dejado nueve niños en la orfandad. Emigraron buscando, con la misma esperanza que aquellos conquistadores españoles, El Dorado que les permitiera prosperar. Pero el oro se transformó en surcos sobre los campos. Y la plata, por desgracia, en el hierro de una vía maldita. Ahora, las ancianas de la ciudad, cuando cruzan el humilde barrio, se santiguan al contemplar la placa clavada en la pared del bloque: Calle Paso a nivel. Siga leyendo »

La señora que me contempla desde el espejo

2012
01.29

Se niega, la muy orgullosa, a hablar conmigo. Pero me observa descreída cada mañana, con cierto aire curioso, silenciosa, como si escrutara mi pensamienalzeimerESPEJOto. A veces, cuando recuerdo cómo agrupar unas cuantas palabras, le pregunto quién es. Pero sigue callada, desafiante. Y siento miedo. Quizá intente hacerme daño. Espero no quedarme nunca a solas con ella. Al menos, María Teresa, esa jovencita que siempre sonríe, me tranquiliza. Sobre todo cuando me da besitos mientras me cuenta que «esa señora no te hará nada. Es sólo un espejo».

Me siento viva. Aunque no recuerde exactamente qué significa esa expresión. Ni lo que es un espejo. O si es correcta para definir, porque a veces no logro articular ni una frase, la paz que me invade cuando me peinan, me abrazan, con su conversación de locos. Cada vez me cuesta más dedicarles una sonrisa. En cierta ocasión escuché a un médico decir que a quien olvida cosas sólo le une a la realidad el afecto. También equivocó sus nombres, si alguna vez reí o lloré con ellos. Son tan cariñosos. Me cuentan que mi nombre es María Carrillo y tengo 75 años. Atontados. Si acabo de hacer la comunión. Yo, si me traen mi jarra, dejo que se lo crean. Siga leyendo »


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